martes, 24 de septiembre de 2019

viernes, 30 de agosto de 2019

¿QUÉ ES Y QUÉ ESTUDIA LA HISTORIA?


CAPÍTULO II

LA DE A DEVERAS O SEA, ¿QUE ES Y QUE ESTUDIA?

Vamos a acercarnos un poco más a esta palabra historia. Si ya convenimos -o por lo menos te quedaste callado y el que calla otorga- en que la historia es una ciencia, veamos ahora qué entendemos por ella.

  • Lo primero que nos llama la atención es que la historia estudia el movimiento a través del tiempo y del espacio. Aquí hay tres elementos: movimiento, tiempo y espacio. El primero significa que nada en la vida permanece igual, que todo cambia, y que por lo tanto también las sociedades. Esto lo estudia la historia. Pero como ya dijimos, ninguna sociedad se da fuera del tiempo y el espacio; por ello la historia analiza el paso de las sociedades en el tiempo y también en los lugares físicos, geográficos donde se desarrollaron.

  • El objeto fundamental del estudio de la historia es el hombre. La historia es obra humana, ya hablaremos de los acontecimientos o de su interpretación. No te creas, no es una afirmación tan boba, tiene su sentido. No ha faltado quien ha escrito sobre la historia de un mar, sobre el vestido, la tecnología y otras cosas; pero a veces se han metido tanto en su rollo que llegan a olvidar al hombre detrás de todo ello. Y así no se vale, o si se vale, pues ya no es historia. Como decía un gran historiador llamado Marc Bloch: “ahí donde huele la carne humana, sabe que está su presa".

  • Sin embargo, el hombre sólo puede ser entendido en sociedad. Sus logros o fracasos, su vida, sus gustos y razón de ser están moldeados socialmente. Ello quiere decir que el verdadero objeto de estudio de la historia son los hombres en sociedad.
Con los elementos anteriores podemos ya acercarnos a un concepto que abarque lo que entendemos por historia: el estudio científico de las sociedades y sus cambios a través del tiempo.

Lo que estudia

Dijimos que la historia estudia las sociedades y sus cambios a través del tiempo, pero ello no deja de ser medio vago.

La historia tradicional, viejita y aburrida, sólo estudia las batallas, las guerras, los héroes, las leyes y otras cosas por el estilo. El enfoque científico de la historia es mucho más exigente, pues tiene por objeto de estudio:

  • Los hechos de masas: masa de hombres, masa de bienes y de las creencias. Es decir, se fija el estudio de los grupos de hombres, de la producción de sus bienes materiales y de sus ideas.

  • Los hechos institucionales: es decir, todos aquellos que tienden a fijar las relaciones entre los hombres dentro de los marcos sociales. Por ejemplo, las leyes, los tratados internacionales, etc.

  • Los acontecimientos: es decir, la aparición y desaparición de personajes, de grupos, movimientos de opinión, revoluciones, guerras, formación de gobiernos, etc. Entre paréntesis, el acontecimiento es casi lo que estudia exclusivamente la historia tradicional, la que todavía nos siguen endilgando aquí y allá.

Si te fijas atentamente notarás que esta forma de estudiar la historia es más amplia que la tradicional, pues trata de abarcar lo que llamaríamos "el todo humano", esto es, todo lo que comprenden las sociedades: lo económico, la población, la política, la cultura y los acontecimientos. Precisamente por ello no ha faltado quien diga (claro, un historiador), que la historia es la mas compleja y difícil de las ciencias. Te lo digo para que veas con quién te estás poniendo, casi casi con Sansón a las patadas.

La fórmula PESC y la fórmula del arado, la espada y el libro

Quienes han diseñado los programas de historia en Inglaterra, han propuesto la fórmula PESC para su estudio, identificando cuatro dimensiones significativas para el tratamiento de esta disciplina: Política. Economía, Sociedad y Cultura.

Por su parte, el antropólogo e historiador Ernest Gellner, propone otra fórmula: el arado (es decir, la producción, la economía), la espada (las formas de control y coerción social), y finalmente el libro (la cultura).

Si te pones buzo, vas a notar que lo que ambas fórmulas de estudio nos proponen, es simple y sencillamente tratar de abarcar con la mirada los aspectos más importantes del desarrollo de las sociedades a través del tiempo. Ello se relaciona con los tres puntos que vimos al principio de este capítulo como objeto de estudio de la historia.

A su vez, los aspectos señalados no se deben ver en un sentido estrecho, sino amplio y abierto, como sugerimos a continuación:

  • En la política, no hay que limitarse al análisis de las instituciones, gobernantes y leyes; hay que estudiar las luchas por el poder; los levantamientos triunfantes o fracasados que se hayan planteado la cuestión estatal; los grupos de interés y su ideología específicamente política.

  • En el estudio de la economía es pertinente analizar los elementos técnicos que intervienen en la producción; las organizaciones que forman los hombres en relación con aquellos elementos técnicos; las influencias mutuas entre los hombres y su hábitat; las relaciones que extraeconómicamente influyen en la explotación o cooperación; los intercambios de mercado, etc.

  • Respecto a la sociedad, sugerimos el análisis de cuestiones como la población, su crecimiento o decrecimiento; la existencia de sistemas jerárquicos y a qué factores obedecen: étnicos. económicos, jurídicos, religiosos, etc; los grupos sociales y su papel: mujeres, niños, ancianos, minorías raciales, religiosas o sexuales. etc.

  • La cultura debe ser abordada en su sentido amplio, estableciendo además la diferencia entre las concepciones “razonadas” o de “alta cultura”, que se expresan en la religión, la filosofía, el arte o la ciencia y por otro lado las mentalidades, entendidas como estructuras de larga duración, varias de las cuales están formadas por tradiciones y elementos no conscientes.

El hecho histórico, en sus complejas relaciones internas y externas, debe ser enmarcado, además, en tiempo (cronología, periodización, líneas de tiempo) y espacio (mapas geográficos e históricos, análisis del hábitat). 

Tomado de: Miguel Ángel Gallo T, Invitación a la Historia, México, Ediciones Quinto Sol, 1a edición, 1996, pp. 9-11.

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martes, 25 de junio de 2019

Apocalipsis: La Primera Guerra Mundial. Infierno.


La Revolución Congelada


Respuesta del General Díaz a los obreros en huelga 05 de enero de 1906


...creyendo éstos que las más altas autoridades del país les harían justicia, nombraron la Comisión a que antes nos referimos, integrada por dos de sus más genuinos representantes, a fin de que entrevistaran al general Díaz y fuera este funcionario quien resolviera la situación por medio de un fallo arbitral, puesto que con los industriales no se había podido llegar a ninguna conclusión que dejara satisfechas las demandas.

En estas mismas condiciones llegamos hasta el 4 de enero de 1907 en que según las noticias publicadas, los industriales de Puebla se reunieron para resolver el estado de huelga en esa entidad. Los trabajadores comisionados entrevistaron al señor Ramón Corral, vicepresidente de la República, y seguramente sin que podamos afirmarlo categóricamente, ese día les fue entregado el fallo presidencial. El Imparcial de fecha 5 de enero, publicó el fallo aludido que por ser un documento de trascendental importancia publicamos íntegro a pesar de ser ya conocido.

El documento a que nos referimos dice textualmente así:

Artículo 1. El lunes 7 de enero de 1907 se abrirán todas las fábricas que actualmente están cerradas en los estados de Puebla, Veracruz, Jalisco, Querétaro, Tlaxcala y Distrito Federal; todos los obreros entrarán a trabajar en ellas sujetos a los reglamentos vigentes el día de clausurarse o que sus propietarios hayan dictado posteriormente, y a las costumbres establecidas.

Artículo 2. Los industriales dueños de dichas fábricas por medio de los representantes que se hallen en esta capital, ofrece al Presidente de la República, continuar haciendo el estudio que han emprendido desde antes de la huelga actualmente de los obreros, con objeto de enviar las tarifas de todas las fábricas, sobre las bases siguientes:

I. Los obreros que trabajan en las máquinas de preparación, hilados y tejidos, en una fábrica, recibirán salarios iguales a los que perciben los trabajadores de su clase, en las demás fábricas de una región o distrito fabril, en donde las condiciones de vida y de trabajo sean idénticas.

II. Los demás trabajadores de las fábricas, no comprendidos en la fracción anterior, incluyendo los maestros, cabos, etc., serán pagados según los convenios que celebran con los administradores respectivos.

III. La nivelación de los sueldos a que se refiere la fracción I, será sobre la base de aceptar para cada región el promedio de las tarifas ya ajustadas en cada región para productos de igual clase.

IV. Se establecerá el sistema de pagar promedios a juicio del administrador, a los obreros que produzcan más y mejor de lo que normalmente hacen sus compañeros.

V. Los industriales ofrecen al Presidente realizar las reformas a que se refiere esta cláusula lo más pronto que sea posible.

Artículo 3. Se establecerá en las fábricas el sistema de dar a cada obrero una libreta, con las contraseñas necesarias para su autenticidad y en la cual se anotarán los datos que se consideren necesarios respecto a la buena conducta, laboriosidad y aptitudes del operario. Las anotaciones que el administrador haga en las libretas, las hará constar en un registro y se tendrá el mayor cuidado en que sean enteramente imparciales y verdaderas. Cuando un obrero pierda su libreta se le dará otra a su costo, en la inteligencia de que el valor de ella no excederá de cincuenta centavos. Los obreros, cuando ingresen en una fábrica, tendrán la obligación de presentar su libreta al administrador, y éste deberá firmar la libreta al aceptar al obrero y también cuando el último se haya separado de la fábrica.

Artículo 4. Ofrecen los señores industriales al Presidente de la República, ocuparse desde luego en estudiar los reglamentos de las fábricas, para introducir en ellas las reformas y modificaciones que estimen convenientes, tanto para garantizar los intereses y la buena marcha de sus establecimientos, como para mejorar, hasta donde sea posible, la situación de los obreros. Especialmente introducirán las mejoras siguientes:

I. Las multas que se establezcan por falta de cumplimiento de los obreros y por otras que se expresarán en los reglamentos, se destinarán integras a un fondo para auxiliar a las viudas y huérfanos de los obreros.

II. No se harán descuentos a los obreros para pago de medicinas, para fiestas religiosas y profanas ni para otros fines. Cada fábrica pagará un médico por “iguala” para que lo ocupen los obreros que lo deseen.

III. Solamente se cobrarán a los obreros las lanzaderas, y otros materiales de las fábricas que se destruyan por su culpa, pero no los que se rompan o concluyan, por el uso a que están destinados. Esto se determinará por el administrador, tomando en consideración los informes de los maestros,

IV. Los obreros podrán recibir en su habitación a las personas que estimen conveniente, quedando a cargo de la autoridad los reglamentos que sean necesarios para la conservación del orden, de la moral y de la higiene y la manera de hacerse cumplir.

V. Cuando un obrero sea separado de la fábrica por causas que no constituyan delito o de los que castigan las leyes o están previstos en los reglamentos de las fábricas, tendrán un plazo de seis días para desocupar la casa que esté ocupando, contándose este plazo desde que se pague su raya. Cuando su separación se verifique por causa que amerite castigo impuesto por la Ley o porque en los registros de los obreros que se acostumbren a las entradas y salidas de las fábricas, o que cometa cualquiera otra de las infracciones que motiven esos registros, deberá desocupar la casa en el mismo día que se le pague su raya.

Artículo 5. Los obreros que tengan alguna reclamación o solicitud que hacer, la presentarán personalmente por escrito, que formularán ellos mismos al administrador, quien deberá comunicarles la resolución que se dicte a más tardar en término de quince días. Los obreros quedarán obligados a continuar en el trabajo durante el tiempo que dilatare la resolución, y si cuando ésta se les dé a conocer no quedaren satisfechos, podrán separarse del trabajo,

Artículo 6. Los industriales procurarán mejorar las escuelas que hay actualmente en las fábricas y crearlas donde no las haya, con el fin de que los hijos de los obreros reciban educación gratuita.

Artículo 7. No se admitirán niños menores de siete años en las fábricas para trabajar, mayores de esa edad sólo se admitirán con el consentimiento y de sus padres, y en todo caso no se les dará trabajo sino una parte del día para que tengan tiempo de concurrir a las escuelas hasta que terminen su instrucción primaria elemental. Se recomienda a los gobernadores de los estados respectivos, y a la Secretaría de Instrucción Pública, por lo que se refiere al Distrito Federal que establezcan las reglamentaciones y vigilancia de las escuelas de las fábricas, de manera que quede garantizada la educación de los hijos de los obreros.

Artículo 8. Los obreros deberán aceptar que los jefes políticos respectivos, nombren personal que se encargue de la dirección de los periódicos que publiquen, con el objeto de que en ellos no se deslicen injurias para nadie, ni se publiquen doctrinas subversivas que exciten a los mismos obreros, Éstos podrán escribir en dichos periódicos, dentro de esos límites, todo lo que gusten, con el objeto de levantar el nivel de las clases trabajadoras y de inspirarles hábitos de compañerismo, de orden y de ahorro.

Artículo 9. Los obreros quedan comprometidos a no promover huelgas, y menos intempestivas, puesto que en la cláusula V se establece la forma de que hagan conocer sus quejas y sus solicitudes, con el fin de satisfacerlas hasta donde sea justo.

El mismo periódico, El Imparcial, con fecha del domingo 6 de enero de 1907, publicación que podemos considerar como oficial, dio una nota haciendo el resumen de las huelgas de los hilanderos registradas en la República, en la siguiente forma:

Coahuila, 7; Colima, 2; Chiapas, 1; Chihuahua, 3; Toluca, 8; Guanajuato, 6; Guerrero, 2; Hidalgo, 3; Jalisco, 5; México, 8; Michoacán, 4; Nuevo León, 4; Oaxaca, 1; Puebla, 32; Querétaro, 4; Sinaloa, 1; San Luis Potosí, 1; Sonora, 1; Tlaxcala, 9; Veracruz, 13; Tepic, 2; Distrito Federal, 11; todo lo que hace un total de 93 fábricas.


Fuente: José Ortiz Petricioli. La Tragedia del 7 de enero. México, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Subsecretaría “B”, Unidad Coordinadora de Políticas, Estudios y Estadísticas del Trabajo. 3a. Ed. 1986. pp. 44-48.

lunes, 27 de mayo de 2019

REGLAMENTO INTERIOR DE TRABAJO DE LAS FABRICAS DE PUEBLA Y TLAXCALA PROPUESTO POR LOS PATRONES 1906

lo.‑Son horas de trabajo desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche (dando 45 minutos para el almuerzo y otros tantos para la comida) con excepción del martes de Carnaval, que se parará a la hora de la comida, y de los siguientes días, que se suspenderán los trabajos a las 6 de la tarde:

El 15 de septiembre.

El 24 de diciembre.

Todos los sábados.

El toque de llamado se dará 5 minutos antes de la hora de entrada y en la mañana, además, se darán 2 toques de prevención a las 5.30 y 5.45.

En las fábricas que velan, los operarios de velada entrarán antes que salgan los de día.

2o.‑No se permitirá la entrada a la fábrica a ningún operario que se encuentre o aparente estar en estado de ebriedad.

3o.‑A los obreros que trabajen de día y a los tejedores en general, se les rayará los sábados, de manera que la raya quede terminada a las seis de la tarde. A los demás se les rayará el domingo a las 6 de la mañana.

Ningún operario tendrá derecho a pedir que se le raye antes del tiempo señalado arriba, aun cuando por alguna falta que haya cometido o por cualquier otra causa no trabajare algunos días de la semana.

Es potestativo para la administración rayar a los obreros los sábados o en el momento que dejen de trabajar o sean separados de la fábrica.

4o,‑Está enteramente prohibido golpear a nadie. Los dependientes son representantes de la administración y el obrero está obligado a respetarlos como tales.

5o.‑Está prohibido a los maestros, correiteros y en general a todo empleado, el cobrar cantidad alguna por facilitar trabajo a los obreros, bajo pena de separación inmediata de la fábrica.

6o.‑Los maestros se entenderán con la gente de la sección que les corresponda como delegados de la administración bajo las instrucciones y responsabilidades de éste. Cuidarán de que las máquinas correspondientes a sus secciones estén siempre al corriente y si por deficiencia de ese cuidado las máquinas no hacen buen trabajo o tienen interrupciones, es obligación de los operarios que en ella trabajen el dar cuenta a la administración para que ponga el remedio.

7o.‑Es obligación de todo operario, cuidar de la conservación de las máquinas que están a su cargo y de los útiles que emplea en la fábrica, así como levantar los carretes, "canillas" y cualesquiera otros objetos que vinieran al suelo cerca de sus máquinas.

Las canillas se entregarán contadas a los tejedores y se recibirán en igual forma, y las que falten o hayan sido destruidas intencionalmente, a juicio de la administración, las pagarán por su costo, lo mismo que las lanzaderas que se encuentren en igual caso.

8o.‑Durante las horas de trabajo no se permitirá la lectura ni ningún otro entretenimiento, quedando prohibido introducir a la fábrica periódicos, impresos o manuscritos, así como armas, cerillos, etc.

9o.‑Todo acto que cause perjuicio o desorden, lo corregirá la administración a su juicio, llegando hasta la expulsión, cuando lo considere necesario.

10o.‑Siempre habrá papel en los excusados, y para evitar abusos que cometan algunos obreros llevando algodón o hilaza a esos lugares, se registrará a los operarios a la entrada, siempre que se crea conveniente, a juicio de la administración.

11o.‑La administración señalará las indemnizaciones que merezcan los tejidos defectuosos, dejando al operario la elección entre satisfacer esa indemnización o pagar el valor de la pieza defectuosa. Las manchas de aceite se considerarán como uno de los defectos de los tejidos.

12o.‑Queda prohibido a todo operario admitir huéspedes sin permiso de la administración, en las habitaciones que la fábrica proporciona. El operario que ocupe alguna de estas habitaciones y se separe del trabajo por cualquier motivo, está obligado a desocuparla en el acto en que se ponga a su disposición la raya, en atención a la necesidad que tiene la fábrica de disponer de las casas para los nuevos operarios que entren a trabajar.

13o.‑Son días de fiesta, además de los domingos:

lo. de enero,
6 de enero,
2 de febrero,
19 de marzo,
25 de marzo,
Jueves, viernes y sábado de la Semana Mayor,
5 de mayo,
Jueves de Corpus,
24 de junio,
29 de junio,
15 de agosto,
8 de septiembre,
16 de septiembre,
29 de septiembre (en Puebla y Atlixco),
lo. y 2 de noviembre,
8 de diciembre,
12 de diciembre y
25 de diciembre.

ARTICULO TRANSITORIO:‑Los administradores de cada fábrica cuidarán de que siempre esté un ejemplar de este Reglamento en lugar visible, para conocimiento de los operarios.

Puebla, Pue., 3 de diciembre de 1906

Ezequiel Montes Rodríguez, La Huelga de Río Blanco, México, El Autor, 1965. Tesis de maestría en Historia (de México), UNAM, Facultad de Filosofía y Letras. pp. 116-119


Algunas imágenes de una fábrica textil de la época, aunque en los E.U. e Inglaterra, en la siguiente liga: https://howlingpixel.com/i-en/Cotton_mill

Bájalo en PDF: Reglamento Interior de Trabajo Puebla y Tlaxcala 1906

lunes, 20 de mayo de 2019

Imperialismo Siglo XIX

Decadencia del imperialismo a principios del siglo XIX

Al principiar el siglo XIX hay una serie de factores que determinan la decadencia del imperialismo.

1. La independencia de Estados Unidos.

Al independizarse las trece colonias inglesas en América a fines del siglo XVIII, Inglaterra perdió la más poblada de sus colonias, y un nuevo país independiente, de origen europeo, destinado a la grandeza, apareció en el Continente Americano. Inglaterra vio terminado no sólo el dominio político sino también el económico al romperse el monopolio comercial que ejercía sobre estas colonias.

2. Pérdida de España de sus colonias en América.

En el lapso comprendido entre 1810 a 1826, España perdió casi todas sus colonias en América. La vida económica española se resintió considerablemente al perder su gran imperio colonial, sobre el que descansó por mucho tiempo la supremacía de España en el Continente Europeo. Mientras tanto, en los países independientes la vida económica se intensificó; se establecieron relaciones comerciales entre las naciones hispanoamericanas entre sí y con los Estados Unidos y Europa.

3. Oposición del liberalismo económico al colonialismo.

Los movimientos de independencia en América se debieron en gran parte a las restricciones mercantilistas de las naciones dominadoras que impedían el libre comercio en sus colonias. El caso típico de la eficacia del liberalismo económico es el de Inglaterra y Estados Unidos; su comercio fue más próspero para ambas cuando esta nueva nación obtuvo su independencia.


Resurgimiento del imperialismo a partir de la década de los setentas del siglo XIX

Son muy diversas las causas que contribuyeron al resurgimiento del imperialismo y al afán de obtener posesiones coloniales de ultramar a partir de 1870. Entre ellas figuran las siguientes:

1. Económicas.

La Revolución Industrial había mejorado notablemente los medios de transporte y de comunicación entre los pueblos. También había mayor demanda de materias primas y de mercados en los que podían venderse los artículos fabricados. Así que las naciones se afanaron por asegurarse mercados para la adquisición de materias primas, como mercados para el consumo de los productos elaborados en sus fábricas: esto es lo que se denomina imperialismo económico.


2. Sociales.

Algunos gobiernos pensaron que las colonias se convertirían en regiones hacia las cuales podría emigrar la población sobrante. Muchos negociantes, inversionistas; bancos y compañías, estaban convencidos de que las colonias les ayudarían a realizar grandes ganancias y algunos estadistas ambiciosos creyeron que podían aumentar su prestigio mediante la expansión imperialista de su país.

3. Políticas y militares.

Los jefes de gobierno consideraron que adquiriendo nuevas colonias podrían afianzar el dominio que ejercían sus respectivos países en el extranjero, aumentar su poderío militar y fortalecerlo en caso de guerra.

4. Nacionalistas.

Durante el siglo XIX los sentimientos nacionalistas impulsaron a los diversos pueblos a que sus respectivos países sobresalieran por la extensión de su imperio. El Imperialismo se consideraba como un símbolo de triunfo.

5. Filantrópicas.

Muchos hombres pensaron que su país tenía el deber de educar y “civilizar” a los habitantes de otras regiones de la tierra. Otros grupos, movidos por el celo apostólico, quisieron propagar el cristianismo entre los demás pueblos del mundo. Todas estas causas propiciaron las actividades imperialistas en el Extremo Oriente, África, la América Latina y otros lugares Así fue como los negociantes y los soldados de Inglaterra, Francia, Alemania y otros países, llevaron el dominio europeo y las formas de vida occidental a los pueblos más lejanos de nuestro planeta.


Reparto del África Tropical entre los países europeos

África Tropical atrajo la atención de los países europeos el siglo pasado, ya que en este fascinante continente había ricos yacimientos de diamantes, oro y cobre, y oportunidades comerciales sin límite. Y había pueblos que parecían ser presa fácil para los europeos, cuya ambición era aumentar sus posesiones y sus riquezas o establecer reformas. Hacia el año de 1870, África se convirtió en el blanco principal del imperialismo europeo.

El África Tropical que abarca la mayor parte del centro de este continente era un misterio para la civilización. Los ingleses Speke, Burton y Baker descubrieron las fuentes del Nilo entre 1860 y 1864. Otros muchos viajeros, alemanes como Barth y Nachtiegal, por una parte, y el francés René Caillé, por otra, fueron los primeros en explorar los vastos desiertos del Sahara; Binger Foureau, Monteil y Lamy, franceses, exploraron la región de las estepas del Sudán y descubrieron el río Níger y el Lago Chad. El inglés D. Livingstone, el francés Brazza y el americano Stanley descubrieron y exploraron al sur del Sudán, las regiones forestales ecuatoriales regadas por el gigantesco río Congo. Y cuando el secreto del África Tropical quedó descubierto, principió el reparto del continente. Las potencias europeas compitieron entre sí para apoderarse de los territorios que descubrían y explotaban; entre éstas estaban lnglaterra, Francia, Alemania y Bélgica.

Una de las adquisiciones más importantes en el reparto fue el dominio del Congo, cuyo territorio era ochenta veces más grande que Bélgica y fue declarado posesión particular del rey Leopoldo II.

Los franceses establecieron sus colonias a lo largo de las regiones costaneras del Senegal, Dahomey, la Guinea Francesa y la Costa de Marfil; luego penetraron en el área del desierto del Sahara. Con el tiempo, formaron un gran imperio en el África Occidental Francesa.

Los alemanes entre 1884 y 1891 se apoderaron de Togo, África Suroccidental Alemana y el Camerún. La Gran Bretaña, considerada por muchos alemanes como su rival más peligrosa, fundó la importante colonia de Nigeria y otras más pequeñas en la costa occidental.

Tanto los alemanes como los ingleses compitieron también por el dominio del África Oriental.


La situación de África del Norte

Franceses, ingleses e italianos rivalizaron para obtener concesiones que les permitieran explotar África del Norte. Francia invadió Argelia con pretextos políticos y militares: una vez sometidos los argelinos en 1871, invadió Túnez (1881) y lo ocupó como su colonia. La división de África entre varias potencias europeas trajo consigo frecuentes amenazas de guerra que se resolvieron mediante alianzas y tratados hasta que se originó la Primera Guerra Mundial en 1914, después de la cual muchos de los imperios coloniales desaparecieron, para hacer un nuevo reparto del mundo entre los vencedores.

A mediados del siglo XIX Egipto todavía era parte del Imperio Otomano, pero cada vez funcionaba más como un país independiente. Durante el gobierno de Ismail, quien era un individuo ambicioso que deseaba europeizar a Egipto, parecía que el país marchaba hacia una completa independencia. Ismail adoptó el título de khedive o virrey e inició proyectos muy ambiciosos, como ferrocarriles, líneas telegráficas y la modernización de los puertos. Pero Ismail fue también el manirroto más famoso de su época y gastaba dinero en forma muy desordenada. En esta forma se fue endeudando terriblemente con bancos europeos en los cuales conseguía préstamos a intereses exorbitantes.

Egipto adquirió una importancia especial el año de 1869 al abrirse el canal de Suez. Esta obra fue construida por una compañía francesa y financiada en gran parte por el khedive. Los ingleses no mostraron en un principio mucho interés por la obra, pues no creyeron que funcionara. Pero tan pronto como se abrió se dieron cuenta de que su control era importante, ya que era la ruta vital para su imperio en la India. El año de 1875 Ismail, imposibilitado para pagar los intereses de la deuda, vendió sus acciones del canal al gobierno inglés.

Pero las finanzas del khedive se encontraban tan revueltas que al año siguiente, tuvo que ponerlas bajo un “control dual" de Francia e Inglaterra.

Tres años después, fue depuesto al tratar de desalojar a los extranjeros y su sucesor tuvo que someterse al control dual; esto provocó una rebelión de algunos de sus súbditos. Los franceses se negaron a usar la fuerza, pero los ingleses bombardearon Alejandría, desembarcaron un ejército y restauraron al khedive. Este, de aquí en adelante, fue manejado totalmente por los ingleses y Egipto de hecho se convirtió en un protectorado de Inglaterra.

Por lo tanto, para el principio de la Primera Guerra Mundial, África había quedado repartida entre las naciones europeas. Las únicas excepciones eran Abisinia y Liberia. El primero de estos países logró conservar su independencia al derrotar, el año de 1896, a los italianos que lo quisieron conquistar. Liberia se formó con negros que habían sido esclavos en los Estados Unidos, cuya libertad había sido comprada por ciertas sociedades benéficas y luego trasladados a un territorio que habían adquirido en África, por lo que este país estaba hasta cierto punto protegido por los Estados Unidos.


El imperialismo en China

China fue una de las naciones más afectadas por el imperialismo europeo. Los ingleses particularmente tenían un gran interés en comerciar con el Imperio Chino, cerrado desde hacía siglos al comercio europeo. Los ingleses, amos de la India, deseaban mayores derechos para comerciar con la China que les imponía muchas restricciones. A pesar de ello, por medio del contrabando introducían en China grandes cantidades de opio. El gobierno chino, al ver las consecuencias fatales de esta droga, hizo arrojar al mar miles de pacas de opio. Inglaterra en respuesta le declaró la llamada Guerra del Opio (1839-1842). Los chinos fueron vencidos fácilmente por el ejército invasor. El gobierno chino tuvo que pedir la paz, firmándose el Tratado de Nankín (1842) con las siguientes estipulaciones:

  1. Cesión definitiva de la isla de Hong Kong a Inglaterra (aún ahora la sigue conservando).
  2. Apertura de cinco grandes puertos chinos, principalmente Cantón, Shangai, para el comercio y el establecimiento de los extranjeros.
  3. Admisión de cónsules europeos en China.
  4. Liberación de los prisioneros ingleses y pago de una fuerte indemnización de guerra.
Los Estados Unidos, Francia, Bélgica, Prusia, Holanda y Portugal pidieron y obtuvieron privilegios. Además, lograron el derecho de extraterritorialidad, esto es, el derecho de los extranjeros de ser juzgados en tribunales propios, de acuerdo con sus propias leyes, por delitos cometidos en China; lo cual indignó a los chinos al sentir reducida su soberanía dentro de su propio país. En 1856 Inglaterra y Francia comenzaron una nueva guerra con China; los europeos salieron victoriosos y consiguieron que se abrieran diez puertos más al comercio extranjero; se permitió a los europeos viajar por el interior del país, se legalizó el comercio del opio y se dio protección a los misioneros extranjeros.

Con estas infortunadas guerras, la dinastía Manchú fue perdiendo prestigio y hubo rebeliones contra ella y contra los extranjeros; pero las naciones occidentales seguían tratando de afirmar y ensanchar sus posesiones dentro de China ya que se construyeron ferrocarriles y se tendieron líneas telegráficas. Algunas tropas se organizaron a la europea, pero los chinos siguieron mostrándose hostiles para con los blancos; apareció un fuerte sentimiento nacional y en 1900 estalló por fin la lucha. Una sociedad secreta, los boxers, que asesinaron a cerca de 300 extranjeros, sitiaron las legaciones extranjeras y atacaron a los chinos cristianos.

Las potencias occidentales enviaron una expedición conjunta en auxilio de los que se encontraban sitiados en Pekín. Los soldados extranjeros saquearon la ciudad, los boxers fueron sometidos y China fue obligada a pagar una fuerte indemnización y a conceder a las naciones extranjeras mantener fuerzas armadas en Pekín y en Tientsin. En los tratados firmados entre China y los países extranjeros favorecieron en mucho a los últimos, pero los chinos, como nación, era respetada su integridad, abandonándose la idea de reparto.

El gobierno se dio cuenta de que China debía modernizarse para conservar su “independencia” y progresar; entonces se aprobaron muchas de las reformas propuestas por el emperador. Se establecieron escuelas oficiales que enseñaban inglés y otros estudios occidentales, así como los asuntos chinos; y muchos jóvenes fueron enviados a estudiar a América y Europa. Se intensificaron el comercio y la industria, otorgando más concesiones a los extranjeros y se prohibió el tráfico del opio.

Hubo grandes reformas en el aspecto administrativo del gobierno y así fue como China fue adquiriendo los elementos de la civilización occidental que la fueron llevando a estar a la altura de una nación moderna occidental; una revolución que estalló en 1911 suprimió la ancestral monarquía china y proclamó la república en 1912.


Resultados del imperialismo


El imperialismo ha tenido múltiples consecuencias o resultados en las relaciones internacionales y en el desarrollo económico y cultural de los pueblos; entre las más importantes están las siguientes:

1. Países como Inglaterra, Francia, Holanda, Rusia, Bélgica y otras naciones europeas, así como Japón y los Estados Unidos; extendieron su dominio económico y algunas veces político sobre otras regiones de la tierra que no eran su propio país.

2. En los lugares donde se ejerció dominio, es decir en las colonias, se incrementó el comercio con las naciones extranjeras y se explotaron en gran escala los recursos naturales de cada región; además, se propició la inversión de capitales en países coloniales. Los beneficios, como es de suponerse, eran siempre mayores para los capitalistas extranjeros que por lo general formaban parte de poderosas compañías.

3. Algunos países imperialistas pusieron especial cuidado en mejorar la salud, la educación y el bienestar social de los pueblos coloniales, propiciando el progreso de muchos de ellos.

4. La vida de los continentes Asiático y Africano se vio modificada por los países de cultura avanzada; se introdujeron los adelantos técnicos en materia de transporte y de comunicación; otro tanto se vio afectada Europa por las culturas de pueblos de Asia y África.

5. Los conocimientos sobre geografía, ciencias biológicas, antropología, etnografía, etc., aumentaron considerablemente al explorarse y conocerse nuevas tierras sobre todo en el Continente Africano.

6. La intercomunicación entre los diversos pueblos y culturas favorecieron su acercamiento y el conocimiento de los diversos credos religiosos existentes en el mundo, despertándose el deseo de penetrar en los dogmas de otras religiones y a muchos les permitieron afirmar más el credo que profesaban.

7. Las ambiciones y rivalidades imperialistas han traído como resultado frecuentes y terribles guerras entre las grandes potencias por la posesión y explotación de las colonias, con las necesarias consecuencias de provocar la miseria y el odio entre los pueblos explotados.


Fuente: Isidro Vizcaya Canales y Etelvina Torres Arceo; Historia Mundial Contemporánea 1871-1974, México, Secretaría de Educación Pública, 1983. pp. 22-26, 29-30.


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